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Aunque tú no
quieras.
He de pensarte aunque tú no quieras,
Pues sé que te encanta mi idioma latín;
no me ocultaré aunque lo prefieras
Detrás de los velos del blanco satín.
Yo sé que me piensas, aunque no quisieras
porque en tus riberas descanso sin fin;
me duermo y despierto entre tus laderas
como suave canto de un viejo violín...
Es calma y remanso unión de palabras,
en mi, tu sosiego; es blanco motín
y somos tan duros como las maderas,
pero con la gracia de un arlequín.

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